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Los Caballos del Vino

Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, en honor a la Vera Cruz.

Una fiesta de caballos en honor a la Cruz

Cada año, entre el 1 y el 3 de mayo, Caravaca vive una de las tradiciones más singulares de toda España: Los Caballos del Vino. Durante estos días, varios caballos ricamente enjaezados, con capas bordadas a mano en seda, oro y plata, confeccionadas a medida para cada animal, desfilan por las calles de la ciudad acompañados por sus cuatro caballistas a pie.

El momento culminante llega con la carrera: los caballos emprenden, contrarreloj, el ascenso a la empinada cuesta que conduce al Castillo-Santuario de la Vera Cruz. Ganan los que logran completar la subida en el menor tiempo, y también se premian los enjaezamientos más vistosos, fruto de meses de trabajo artesanal en talleres de bordado que, como tantos otros oficios de Caravaca, se transmiten de generación en generación.

Multitud esperando la carrera de los Caballos del Vino en la cuesta del castillo, Caravaca

Un origen ligado al vino y a la Cruz

El nombre de la fiesta viene de su origen: la tradición está ligada al traslado de vino al castillo para el ritual del baño de la Vera Cruz, una costumbre documentada desde el siglo XVII. La leyenda popular añade un capítulo más antiguo y legendario: cuenta que, durante un asedio a la ciudad en época de dominio templario, la escasez de agua potable provocó una epidemia entre la población. Los templarios, buscando algo con lo que aliviar a los enfermos, encontraron vino y lo subieron al castillo a lomos de sus caballos en odres de piel, de ahí, según la tradición oral, el nombre de «los caballos del vino».

Sea cual sea su origen exacto, la fiesta se celebra siempre durante los mismos días que las celebraciones en honor a la Santísima y Vera Cruz, la misma reliquia que da nombre a la ciudad y protagoniza el resto de esta historia.

Detalle bordado de un manto de Caballo del Vino, Caravaca de la Cruz

Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

El 16 de diciembre de 2020, la UNESCO inscribió Los Caballos del Vino en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, tras un largo proceso de candidatura iniciado en 2011. Con esta declaración, España sumó su decimoséptima manifestación cultural reconocida por la UNESCO, un reconocimiento que valora precisamente lo que hace única a esta fiesta: unos conocimientos y oficios (la cría y doma de los caballos, el bordado de las capas) que se transmiten en familia de generación en generación, y que refuerzan el sentido de identidad y pertenencia de toda una ciudad.

Manto bordado en oro expuesto de un Caballo del Vino, patrimonio artesanal de Caravaca

Piezas exclusivas Caballos del Vino

En Joyería Pilar hemos querido llevar esta tradición más allá de las fiestas de mayo, con una colección exclusiva de muñecos y colgantes de plata inspirados en Los Caballos del Vino, piezas hechas a mano en nuestro taller, pensadas para quien quiere llevar consigo, todo el año, un símbolo de esta fiesta única.